
6:45 am. Acabo de llegar a casa. Las fiestas de mi pueblo acaban de comenzar. ¡Las fiestas de mi pueblo! Es lo mejor del mundo, yo no sé que haría sin las fiestas de mi pueblo.
Acabo de llegar a casa como bien dije, y los efectos del alcohol siguen presentes en mi cuerpo, por lo tanto he decidido escribir esta entrada en papel para pasarla mañana la ordenador.
¿Porqué me gustan tanto las fiestas de mi pueblo? Punto número uno: LAS ORQUESTAS. Desde que era un crio he querido cantar en una orquesta, toda esa música: merengue, salsa, bachata, cumbia, pasodoble… es increíble, pero las adolescencia llego y con ella los cambios hormonales que me proporcionaron una voz poco adecuada para el canto. Desde aquel momento mi objetivo cambió: ligarme a la cantante de una orquesta. ¡Hoy he cumplido mi sueño! he subido a cantar al palco… (Intente lo de la cantante pero su novio era el bajista, le he dicho que siempre creí que mezclar el trabajo con el amor era un error. Me echó del palco) Os preguntareis, ¿y qué cantaste? “Luna, Luna” de Ráfaga. Un temazo para bailar, lo he dado todo.
No sobra decir que como buen gallego soy fan incondicional de “La París de Noia” y “La Panorama”
Cambiando de tema, y dejando atrás las orquestas, he estado practicando el tema de las faltas de ortografía! Me he comprado un cuadernillo “Rubio”! yo lo hago todos los días y mi madre me lo corrige. Me emociona y la vez me hace sentirme como un gilipollas. Espero que la cosa vaya mejorando, vosotros ya sabéis en cuanto veáis alguna me lo decís con total confianza que estamos en familia.
Gracias por aguantarme.